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DEJARSE IR, DEJAR IR...

Publicado el 28 Ee febrero Ee 2020 a las 7:45


DEJARSE IR, DEJAR IR...

Muchas personas se quejan de su estado, ya sea económico, afectivo, social, etc...incluso de su salud física y mental.

Otras culpan a la suerte, pero la suerte sólo aparece en tu favor si tu haces algún esfuerzo por encontrarla. Es como buscar una novia, si te conformas con cualquiera que te hace caso, al final no te puedes quejar si acabas con una bruja...o sea, tienes que trabajar por lo que quieres, o al menos, por no tener lo que no quieres.

Sin embargo, y éste es el motivo del artículo que escribo ahora mismo, a lo largo de la vida cometemos muchos errores y es normal, parte de nuestro aprendizaje. Los errores, suelen tener consecuencias, y éstas no suelen ser agradables, pero siempre son lecciones valiosas...y siempre se pueden superar, o al menos seguir viviendo con sus consecuencias.

Cada día es un nuevo comienzo, donde se puede escoger entre seguir sufriendo, quejándote, amargado, enfermo, enfadado o triste...o puedes DEJARLO IR.

En nuestro entrenamiento de Chikung, Taichi y Kungfu, practicamos el “Dejar Ir”, cada vez que generamos del flujo de energía y a continuación no hacemos nada, tan sólo disfrutar de sus efectos, sin preocuparnos de nada, sin pensar en nada, sin hacer nada que no sea el mero hecho de disfritar de estar vivos aquí y ahora. En ese momento no te importa nada, ni tu trabajo, ni si te dolía la cabeza antes, si alguien te ofendió ayer o si el planeta explota.

Todo eso es un problema si lo conviertes en algo horrible, pero mientras estás disfrutando de estar vivo sin más, no hay nada que sea más importante.

De hecho, incluso llegará el día en que tienes que dejar ir tu identidad y tu vida....te mueres y es lo natural.

No malinterpretéis esto como ser un irresponsable, tampoco pesimista. No hacer lo correcto es de personas con facultades mentales precarias por un lado y con intenciones maliciosas por otro, los primeros porque no saben lo que hacen y los segundos porque quieren ser más listos y caraduras.

En tu vida cotidiana, debes hacer lo correcto lo mejor que puedas y ser responsable de tus actos y sus resultados, o sea, debes ayudar a que la suerte te encuentre, pero una vez que has hecho tu trabajo, ya no te sirve de nada preocuparte por los resultados. Ya has hecho tu parte honestamente, ahora si hay suerte, bien...y si no, también.

Durante bastantes años he experimentado en mis carnes y también he enseñado, y he podido constatar dos cosas sobre el “Dejar Ir”:

1. En el tema de la salud, a algunas personas les cuesta mucho y sé que no es fácil, dejar su pensamiento crónico de “estar enfermo”, ya sea una dolencia física o emocional. Algunos ya se han metido en el papel de “sufridor” sin remedio. Pero en la práctica del Chikung, que es el arte de la salud y bienestar, es importante, durante unos minutos cada día, “dejar ir” todo: cuerpo, mente, dentro, fuera, sociedad, deseos, miedos, preocupaciones, etc...es parte del efecto curativo y también del procedimiento práctico para conseguirlo.

2. En el tema de las actitudes y pensamientos, muchas personas se sienten muy infelices si las cosas no salen como quieren, porque están descontentas con quienes tienen alrededor o porque hay problemas sociales como violencia, fanatismo, mentira, manipulación o hipocresía.

Durante varios años, a partir de mi experiencia propia y formación, hice de consejero desinteresado a personas que habían sufrido abusos por parte de malas personas. Al final, me cansé de que un porcentaje de ellos, estuviera estancada siempre en el mismo tema, como si no quisieran superar su trauma. No podían “dejar ir o soltar” su dolor, su rabia...es cierto que habían sufrido una gran injusticia, daños graves, que tenían consecuencias, estrés post-traumático, ansiedad y a veces, problemas económicos, legales y de salud serios...incluso en casos extremos, tendencias suicidas.

Pero una vez que les había aconsejado, una vez que ya sabían la causa y qué podían hacer, no lo “dejaban ir”. En ocasiones, no hay una solución fácil, la única es seguir con tu vida y aprender...e intentar “dejar ir”...

Pero su motivación en la vida era ser “víctimas”, o vengarse, o crear un enemigo eterno a quien odiar. Lo que no se paraban a pensar es que a ese “enemigo”, no le afecta que le odies, al aferrarse y dar sentido a sus vidas a través del dolor, rabia y ganas de venganza, las supuestas “víctimas” sólo se dañan a sí mismas.

Algunas llegaron a formar organizaciones de “víctimas” que nunca “dejan ir” su odio y que al final acaban dirigidas por gentuza que gana dinero con ello y acaban convertidas en malas peronas también.

Si hubieran aprendido y practicado el “dejarse ir y dejar ir”, sabrían que no es para tanto, que la vida es maravillosa, aún con sus claros y sombras, aún cuando no tienes mucho dinero, ni eres especialmente atractivo o simpático...pero si lo “dejas ir”, tu actitud es distinta; ¡A la mierda, a quién le importa!

A tu energía vital, todo eso no le importa, tu mente funciona, tu sangre circula, tu sistema digestivo procesa los alimentos y te nutre...todos los sistemas que componen tu organismo hacen su función impulsados por la energía vital para mantenerte vivo, que es lo único importante.

Por ejemplo, donde vivo,en Catalunya, se ha producido o provocado, en mi opinión, un proceso de degeneración moral, social y psicológica desde hace una década. Eso no son buenas noticias, es lo que es...pero si es un buen momento para poner en práctica un poco de higiene física y mental cada día, “dejar ir”. “Dejar ir” no es sólo algo externo, no se trata únicamente de que no te afecte lo que sucede en tu entorno social, sino que se trata de “dejar ir”, “soltar” la tensión, la insatisfacción, la frustración constante, la tristeza, los miedos y la rabia.

Al hacerlo, descubres que el estado natural es la calma, el bienestar, la claridad mental, el desapego y la libertad. No es huir de la realidad, es vivir en medio del caos sin dejarte arrastrar.

Nadie puede quitarte la libertad, si dejas ir los miedos, obsesiones, las ofensas y los condicionamientos sociales.

Ya no te importan las opiniones de los demás o si están en desacuerdo contigo, es más fácil ver la confusión, agitación y contradicciones en los que se meten muchos por no saber “dejar ir” y que los convierten en quejicas, victimistas o fanáticos, en ocasiones porque quieren y en otras, sin darse cuenta.

Por último, te digo, apreciado lector, que a mí me ha sido muy útil, porque las personas maliciosas por un lado, y otras ignorantes, me han dicho de todo, desde insultos a amenazas, que sé que causarían mucho estrés y alteración en otros (y también a mí, en el pasado). Pero hoy día lo “dejo ir”, al fin y al cabo, son sólo opiniones de personas mediocres que no tienen otra cosa que hacer en sus vidas que meterse sus narices en los asuntos de otros. Tienen tanta importancia como cuando vas caminando y te encuentras una mierda de perro en la acera, o sea, ninguna.

Lo antinatural, aunque desgraciadamente habitual, sería estar todo el día pensando en la mierda de perro en la acera, ¿es una mierda de perro feminista o machista, de derechas o comunista, independentista? ¿La han puesto a propósito o por accidente? ¿Tengo que denunciarlo o vengarme?...

Ves lo que quiero decir, no “dejar ir” algo que no tiene importancia.

Los motivos para estar cabreados en nuestra sociedad moderna de post-verdades e ideologías salvajes, de narcisismo, manipulación y abusos, son muchos. La solución no es salir a la calle con una ametralladora. En tu vida es mejor que haya un espacio diario para “dejar ir” todo.

 

 

 

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