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CONCENTRACION, CONTEMPLACION Y MEDITACION ZEN

Publicado el 22 Ee noviembre Ee 2020 a las 6:15


MEDITACIÓN: CONCENTRACIÓN, CONTEMPLACIÓN Y ZEN

Articulo del Gran Maestro Wong Kiew Kit, con comentarios y traducción de Daniel Pérez


Sobre el concepto de “Meditación”

Mucha gente cree que sólo hay un tipo de Meditación. En realidad, hay muchos tipos, que abarcan desde lo más básico a lo más profundo.

El término “meditación”, en el sentido occidental, es engañoso, ya que tiene la connotación de “pensar” o “intelectualizar”, pero en muchos tipos de Meditación, como las que practicamos en nuestra escuela, “pensar” o “intelectualizar” es justo lo que debemos evitar.

Encuentro que la frase “entrenamiento de la mente” es más exacta. También podemos cambiar “mente” por “alma” o “espíritu”, dependiendo del contexto cultural y religioso.

En el idioma Chino clásico, el concepto de Meditación se describe como “Entrar en Zen”, “Entrar en el Tao”, o “Entrar en el Silencio”. En términos modernos, “Entrar en un estado mental Chikung”. Pero ya que la palabra “Meditación” se ha hecho popular , a pesar de sus connotaciones, también la utilizamos.

 

¿Porqué se usa el término “Meditación”?

Su origen está en el cultivo spiritual de los primeros Cristianos, que consistía en cuatro procesos, leer las escrituras, rezar a Dios, contemplar la palabra de Dios y reflexionar en la Verdad. Este hecho histórico es importante para aquellos que piensan de forma equivocada que la meditación no es Cristiana.

Posteriormente, desde Oriente, nos llegaron otras formas de cultivo espiritual. Aunque sus técnicas y su esencia interna podían ser diferentes, la forma externa era similar. Por eso, el término “meditación” quedó establecido.

 

Dos categorías generales de Meditación para el desarrollo espiritual

Aparte del Zen, sólo hay dos categorías de meditación para el cultivo espiritual: concentración y contemplación.

En la meditación de concentración, se entrena la mente para enfocarse en un punto. En la meditación Cristiana, estos se refiere a leer las escrituras y rezar a Dios hasta que el alma tiene una devoción total a Dios. En la meditación Islámica o Muraqabah, es el “dhikr”, donde el devoto repite continuamente frases a Dios, hasta que no tiene otros pensamientos en su mente aparte de Dios. En la meditación Budista, se llama Samatha, en la cual los practicantes centran la mente en un punto hasta alcanzar la concentración.

Habiendo alcanzado la concentración de la mente, comienza la contemplación, en la que los devotos contemplan al Supremo. En la meditación Cristiana, se refiere a contemplar la palabra de Dios y reflexionar sobre la Verdad. En la meditación Islámica, el practicante reflexiona sobre el universo y el Supremo. En la meditación Budista, la contemplación se llama Vipassana, donde los practicantes investigan la naturaleza de la Realidad.

Aunque las técnicas puedan ser distintas, tanto los métodos como los objetivos últimos, son los mismos. El método es el siguiente; habiendo alcanzado una mente concentrada, los aspirantes expanden su mente para alcanzar un despertar espiritual o volver a Dios.

 

Zen

La meditación Zen es diferente en su método, pero su objetivo final es el mismo. En lugar de primero concentrar la mente y después expandirla hacia la Mente Universal a través de la contemplación, los practicantes Zen apuntan directamente a la No-Mente que es la Mente Universal.

Su filosofía subyacente es la siguiente: Todo lo que existe es originalmente la Mente Universal, o como se describe en otras religiones, no hay nada que no sea Dios. Pero nosotros, los mortales, experimentamos la Mente Universal indiferenciada como el mundo fenoménico, por culpa de nuestros pensamientos. Una manera de retornar a la Mente Universal o Dios, es acabar con los innumerables pensamientos, por medio de la concentración y la contemplación. Esto es lo que se llama el camino gradual.

Otra manera, llamada el camino súbito, es apuntar directamente al “no pensamiento”. Cuando ya no surgen pensamientos, los fenómenos desaparecen y de forma natural, aparece la Mente Universal o Realidad Suprema.

De ahí el dicho, “el Nirvana (Realidad Suprema) y Samsara (mundo fenoménico terrenal) son lo mismo”, ya que la diferencia entre ellos es sólo de perspectiva espiritual. Dicho para que se entienda, la Realidad Cósmica es la misma, pero cuando tenemos pensamientos percibimos y experimentamos la Realidad Cósmica indiferenciada como incontables cosas, sucesos, fenómenos en el mundo convencional.

Hablando en un contexto científico, todo es una extensión indiferenciada de energía. Pero los conceptos de nuestra mente pensante, transforman la energía indeferenciada en incontables objetos que forman lo que llamamos el mundo objetivo (montañas, animales, planetas, comida, ciudades, coches, sentimientos, tiempo, distancia, vida, muerte, etc...).

Hui Neng, El Sexto Patriarca del Budismo Zen, describe esta Verdad de forma poética; “Cuando no estás iluminado, eres un mortal, cuando estás iluminado, eres un Buddha”, (aquí, “Buddha” significa experimentar la Realidad Última o Fundirse en Dios o el Cosmos eterno, infinito e indiferenciado.

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