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INSATISFACCION Y MALESTAR COTIDIANO: LA GUIA INDISPENSABLE

Publicado el 22 Ee octubre Ee 2019 a las 7:15


Por Daniel Pérez

No quiero parecer negativo con éste artículo, ya que de hecho describo una situación con la que creo, muchos de vosotros os vais a sentir identificados, simplemente, porque es bastante universal. Además, voy a explicar que hay solución para éstos estados temporales o permanentes.

Sin que el presente artículo tenga nada que ver con la religión, me voy a inspirar en algunas partes, en la enseñanza de un ser humano que alcanzó la verdad última y después intentó mostrar el camino a otros, me refiero a Buddha.

Buddha dijo en sus enseñanzas más básicas y prácticas, que el mundo en el que vivimos tiene una característica, el malestar o insatisfacción.

Mucha gente, erróneamente, considera esta enseñanza como pesimista o negativa. Eso es porque dejan de lado las otras partes de sus enseñanzas, las que dicen que hay un camino para eliminar ese malestar e insatisfacción, y cómo es ese camino y a dónde lleva.

Cuando Buddha se refería a la insatisfacción de vivir en nuestro mundo fenoménico, hablaba de los varios tipos de malestar que nos encontramos: envejecer, enfermar, la pérdida de lo que queremos, tener que tratar con gente que no nos gusta, ser incapaces de conseguir lo que deseamos, etc...pero sobre todo quería transmitir la verdad de que el ser humano nunca está satisfecho, siempre le falta algo, siempre piensa que si algo fuera diferente en el futuro, sería feliz.

Incluso cuando consigue lo que desea, enseguida necesita algo más, o peor aún, entonces teme perderlo sin darse cuenta de que todo lo que existe y sucede es temporal, transitorio e impermanente.

A eso se refería Buddha, aferrarte a personas, objetos o sucesos externos acarrea insatisfacción, porque nada va estar siempre, todo está en constante cambio y ese es el orden natural de todos los fenómenos, incluido nuestro cuerpo y nuestra mente.

Nuestra época es igual, sólo que agravada por una cultura y ambiente donde triunfa lo superficial e infantil, donde la juventud, la belleza, el poder, el consumismo, el aparentar y el narcisismo / egoismo (que oculta una auténtica debilidad y vacío interior) son los objetivos a conseguir o que no queremos perder...en una auténtica y patética huida hacia ninguna parte.

A muchas de las personas que tengo alrededor no les gusta cuando repito ésto; "todos acabaremos en el ataúd", lo consideran desagradable y macabro. Otros, por el contrario, lo consideran la razón número uno para su filosofía del "carpe diem", de disfrutar mientras se pueda, una escapada hedonista que, tampoco arregla el problema.

Naturalmente, hay grandes diferencias entre las personas, las hay inteligentes, estúpidas, sensibles e insensibles, profundas y superficiales, etc...pero todas, en mayor o menor medida tienen que lidiar con los cambios incómodos e inevitables de la vida.

Un método eficaz, simple y asequible, que ha pasado la prueba del tiempo, y puede devolvernos al estado natural de bienestar que en algún momento perdimos los seres humanos, es la Meditación.

Quizá algunos de vosotros habéis oído éstos dos términos orientales: Tao y Zen.

Tao se refiere al orden natural del universo, a fluir con el cambio de forma integrada, en armonía física, mental y emocional.

Zen, es la experiencia de la realidad tal como es, sin los filtros de nuestro pensamiento, nuestro ego o identidad falsa que nunca va a estar satisfecha.

Cuando hablaba de malestar e insatisfacción cotidianos, al principio de éste artículo, me refiero a todas esas molestias grandes y pequeñas del día a día: dolores, enfermedades, accidentes, peleas, resentimientos, pérdidas, frustraciones, tedio, decadencia, etc...a nivel personal, familiar, laboral, social, político, etc...

Esa es la insatisfacción de la que hablaba...pero hay una solución, un camino, y es a través de distintos métodos de entrenamiento interno, que podemos retornar al estado de bienestar natural, con respuestas naturales y positivas a nuestras peripecias en el camino de la vida diaria.

Naturalmente, para ello, es necesario practicar esos métodos de entrenamiento mental correctamente, de lo contrario, es sólo otra moda, otra vía de escape como las compras, el alcohol, las ideologías, el juego, la Tv o el sexo.

¿Cómo se practica correctamente?

Hay tres factores principales; el primero es la práctica correcta, segura de los métodos. En nuestra escuela son el Chikung, Taichi y Kungfu (que son medios para conseguir el retorno a ese estado de satisfacción natural).

El segundo es llevar un estilo de vida coherente con el resultado y la práctica, por ejemplo, si queremos encontrar un equilibrio y serenidad naturales, no podemos enfrascarnos en actividades y pensamientos que fomentan la ansiedad, el odio, el fanatismo o la estupidez. Es por pura lógica que no podemos tener claridad mental y estar confundidos a la vez, ni tener paz y tener malos pensamientos sobre otras personas. Sería como pisar el freno o el acelerador simultáneamente.

El tercer factor es que debemos ser capaces de transferir los beneficios y habilidades que recogemos en los momentos de práctica de la Meditación, Taichi, Chikung, Shaolin Kungfu y otras artes, a nuestra vida cotidiana.

¿Cómo? Seguir el Tao es seguir el orden natural de las cosas, adaptarnos al cambio sin perder nuestro equilbrio y dirección, dejarnos llevar sin perder el control ni ir a la deriva.

Alcanzar el Zen, es ver las cosas de una perspectiva más realista, menos basada en nuestro filtro mental de penamientos y creencias, y a su vez, ser capaz de tener un sentido crítico individual, formado a partir de la experiencia directa y de la observación desapegada.

Para la medicina oriental, por ejemplo, el ser humano es una imagen en miniatura, una representación holográfica del cosmos.

Cuando practicamos Chikung, por ejemplo, nos acercamos un poco a sentir como formamos parte del flujo de la energía cósmica, si no lo notamos normalmente, es simplemente porque queremos creer (por el engaño de nuestros sentidos y mente), que somos una identidad diferente, que todo lo que sucede está separado.

Cuando practicamos Taichi, estamos recreando la armonía con el movimiento del Cosmos: expansión-contracción, movimiento- quietud, etc...

Cuando practicamos Meditación, podemos observar el cambio continuo en el exterior y en nuestro interior.

En resumen, ¿Cuál es la solución definitiva a nuestro malestar e insatisfacción?

No hay una solución fácil, pero tenemos las herramientas y habilidades para conseguirlo, alcanzando, primero, momentos o destellos del estado natural de bienestar, y más adelante, estados más duraderos.

He hablado de varios métodos, los cuales pueden traernos serenidad, bienestar, salud y claridad mental. Naturalmente, hasta que no lo pruebe bajo la dirección de un buen maestro (cosa no fácil de encontrar a la primera), todo queda en el terreno de la teoría. Pero, por eso escribo éste artículo, para que quien quiera sepa que sí, si que hay un camino hacia el equilibrio, armonía y bienestar natural.

Los problemas no desaparecen, pero nuestra actitud no sólo cambia, si no que tendremos muchos recursos para solucionarlos y salir de cada uno de ellos, fortalecido y feliz.

Se puede disfrutar de la vida, igual en un buen restaurante o en un partido de fútbol que simplemente viendo a los pájaros sentado en un parque o caminando por la calle.

Ese estado de bienestar no es afectado fácilmente por los cambios. Lo que no quiere decir que no haya momentos de nervios, enfado o frustración, pero incluso esos momentos son sucesos normales en la vida y no tienen porqué perturbar nuestro camino hacia el bienestar completo, si los aceptamos.


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