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ZEN EN LA VIDA DIARIA

Publicado el 29 Ee junio Ee 2020 a las 10:55


La mayoría de animales ya viven en un estado natural, como el hermoso Lince de la imagen

ZEN EN LA VIDA DIARIA

Daniel Pérez

 

Introducción

Cuando escribo éste artículo, 29 de Junio del 2020, estamos en la “Nueva Normalidad post-pandemia”, o en palabras que entendemos todos, en la incertidumbre ante lo que nos preparan, sobre todo la crisis económica descomunal que es inminente.

Hay un gran maestro Zen japonés que vivió hace unos 400 años, llamado Bankei que me ha influido mucho, cuya enseñanza era que todos estamos en el estado de Iluminación, por defecto...sólo que lo perdemos cuando entramos en otros estados mentales que incluyen pensamientos de todo tipo.

El lo llamaba morar en lo “No-Nacido”, porque está más allá de identidades, fenómenos, dualidad, nacimiento o muerte. Es lo que los cristianos llaman “el Reino de Dios”, omnipresente, omniesciente, infinito y eterno. Los que no profesan ninguna religión, pueden considerarlo el Cosmos o la energía indiferenciada que subyace a todo.


El estado natural es la Iluminación,...pero lo hemos olvidado o nos hemos separado de él

Por nuestra educación, los múltiples programas o software que nos han puesto, los que hemos ido aprendiendo e incorporando, somos completamente esclavos de nuestros pensamientos, deseos, aversiones y condicionamientos mentales.

Normalmente, tenemos muchos virus, malware, spam y programas que se han introducido desde fuera, y otros que hemos creado nosotros mismos.


Tan pronto como nos perdemos en esos estados mentales y pensamientos, tranformamos nuestra vida en un caos

Los Budistas lo explican mediante la enseñanza de las distintas esferas de la existencia, por ejemplo, hablan de fantasmas hambrientos, seres infernales y otros...que son dominios donde hay más sufrimiento y menos posibilidades de salvación, están más lejos de la mente "No-Nacida".

Tenemos que verlo de forma simbólica, así, cuando alguien te hace daño y te obsesionas con la venganza, con la mente llena de ira, eres un demonio. Si te sientes ansioso e insatisfecho porque no has podido conseguir lo que te gusta o quieres, eres un fantasma hambriento...

En cuanto tu mente reside en esos estados, te alejas de tu estado original de Iluminación o “No-Nacido”.

 

El momento de silencio y plenitud

Se pueden cultivar esos estados Zen de la vida diaria, siempre que controlemos el pensamiento, para no ser esclavos de nuestra mente, si no que la usemos como lo que es, un instrumento útil.

Algunas personas, muchas en realidad, han tenido una experiencia Zen en algún momento de sus vidas, a veces en medio de una crisis vital, en una enfermedad, pérdida, desengaño o cualquier otra circunstancia que ha cortado momentáneamente todas las tonterías mentales.

Otras personas, han llegado poco a poco, mediante la práctica de la meditación o de otros métodos espirituales.

El problema es que suele ser temporal, y después volvemos al estado de egoísmo, división, confusión y carencia de bienestar.

 

No se trata de conseguir algo, si no de no perderlo

Por tanto, mientras puedas permanecer imparcial y tranquilo ante las circunstancias, ya sean malas o buenas, y no te dejes atrapar totalmente por tus pensamientos, deseos y estados mentales, ya estás cerca del Zen en la vida diaria, el estado original de libertad, tranquilidad y bienestar.

 

Si aplicas el Zen en la vida diaria, respondes correctamente a las situaciones

La Mente Natural o “No-Nacida”, es capaz de hacer las cosas bien, por ejemplo, mientras lees ésto, si oyes el ladrido de un perro en la calle, sin pensar nada, ya sabes que es un perro ladrando. No hace falta que pienses en lo que has oído, automáticamente, tu mente natural, ya lo sabe, aunque estás leyendo éstas líneas.

 

Si aplicas el Zen en la vida diaria, tienes el resultado inmediato

A menudo, nos preocupamos de los resultados en el futuro, aunque no hay nada malo en planificar las cosas (para eso sirve el pensamiento, para ser una herramienta nuestra, no para ser su esclavo), lo cierto es que si haces lo que tienes que hacer, sin expectativas, sin esperar resultado...ya estás dentro del Zen en la vida diaria.

El truco es hacer de tus talentos (y todo el mundo tiene alguno), tu práctica Zen, haciéndolo por el placer de hacerlo bien, sin importar si te da otro resultado.

Por ejemplo, cuando hago una clase, mi trabajo es estar presente en la tarea, hacerla bien y sin otra expectativa, no importa si es para una persona o para 10....y hacerlo así, día a día.

Lo sorprendente es que no sólo te permite permanecer en el estado natural de bienestar, tranquilidad y libertad, es más probable que te aporte beneficios mundanos, ya que estás cultivando buen karma, o en otras palabras, estás poniendo la semilla de buentos frutos.

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